El problema de las personas sin hogar no es un fenómeno aislado, sino que está muy relacionado con otros fenómenos sociales como el desempleo, las dificultades de acceso a la vivienda o la ruptura de los lazos familiares. Se trata de un fenómeno complejo cuyo análisis ha avanzado mucho, tanto en los diagnósticos como en los modelos de atención.

La realidad es difícil de cuantificar: los últimos datos a nivel nacional hablan de entre 25.000 y 30.000 personas afectadas a nivel nacional, según los datos del INE de 2012, si bien son datos incompletos ya que solo hablan de los mayores de 18 años y de personas que han solicitado algún recurso atencional. La falta de estadísticas más recientes son una muestra de la ausencia de interés de las instituciones en evaluar esta grave realidad. En Granada, la situación es muy similar, de forma que sólo tenemos datos aproximados, aunque no por eso menos significativos. La memoria anual de Cáritas reflejaba que al menos 518 demandas de alojamiento se quedaron sin atender en 2014. Según los datos de esa misma memoria, el Centro de Día atendió el año pasado a 3227 personas, de las que 967 dormían en la calle. De las 626 personas atendidas en 2015, un 46% llevaba más de un año viviendo en la calle. Un primer análisis de los datos nos permite adelantar dos conclusiones: la primera, la necesidad de profundizar en el análisis de este fenómeno. La segunda, y más importante, la urgencia de profundizar en la atención a este colectivo.

Personas afectadas por el fenómeno sin hogar, definición amplia e infravivienda

En contra de la creencia popular, que considera las adicciones o los problemas de salud mental como las causas del sinhogarismo, es la vivienda y las dificultades de acceso a ella lo que juega un papel clave en la trayectoria que siguen estas personas hasta llegar a vivir en la calle. Las etapas por las que  atraviesan están relacionadas directamente con alojamientos cada vez más precarios e inadecuados. Las personas que viven en alojamientos que no reúnen las condiciones mínimas de habitabilidad deben ser consideradas también personas sin hogar. Nos referimos a alojamientos con estructuras poco sólidas, o que no protegen del frío, que no disponen de baño, saneamiento o de acondicionamiento adecuado para cocinar, que no disponen del espacio mínimo habitable, de problemas severos de humedades y moho o ausencia de ventilación, infestación por animales (roedores, parásitos, etc). También nos referimos al hacinamiento que sufren algunos colectivos, especialmente inmigrantes o menores extutelados, así como a la convivencia de varias generaciones bajo el mismo techo, lo que es relevante por el porcentaje de la población afectada. Lo más grave de estas situaciones de infravivienda es su invisibilidad. Son personas sin hogar pero que actualmente no están contemplados como tales.

La respuesta actual del Ayuntamiento

La atención que el Ayuntamiento presta a este colectivo está apoyado fundamentalmente en las subvenciones, insuficientes y dispersas, a distintas ONGs (Cáritas, Cruz Roja, OCREM o Proyecto Hombre, aunque hay muchas más sin subvención que realizan una labor extraordinaria). La atención  institucional directa se centra en el Centro de Orientación y Atención Social al Transeúnte que cuenta con una única trabajadora social.

En cuanto a los dispositivos de alojamiento, sólo contamos con 36 plazas para hombres (3 de emergencia, 13 de acogida, 3 para oleadas de frío, 10 de atención inmediata y 10 de rehabilitación), El número de plazas para familias es de 14 en total y otras 12 para mujeres. La situación, por tanto, es insostenible y así lo han puesto de manifiesto al Ayuntamiento, año tras año, todos los agentes sociales que han venido haciendo explícitas sus reivindicaciones

En busca de un nuevo modelo. Housing First

El enfoque de “Housing First” es diametralmente opuesto al tradicional modelo en escalera. En el modelo en escalera, utilizado por el Ayuntamiento actualmente, el objetivo final es que se den las condiciones para tener una vivienda estable, es decir, la persona avanza por distintas etapas en las que, a medida que va alcanzando objetivos, se le oferta la posibilidad de estancias más largas. Por el contrario, en el modelo “Housing First”, la vivienda estable es el primer paso y la piedra angular desde la que parte cualquier trabajo posterior. Se argumenta suficientemente en la literatura científica, y queda avalado por la experiencia de la intervención social, que el modelo en escalera o tradicional contribuye a la exclusión social de las personas sin hogar y aumenta el problema al mantenerlas dentro del sistema asistencial.

En esta línea, el pasado 6 de noviembre el Gobierno de España en Consejo de Ministros aprobó la primera Estrategia Nacional para Personas Sin Hogar 2015-2020. Este proyecto forma parte del Plan de Inclusión Social cuyo objetivo es prevenir y mejorar la atención, reducir el número de personas que viven en la calle y restaurar su papel en la sociedad. El propio Ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha declarado recientemente la gravedad de la situación de este colectivo, al tiempo que ha alertado del aumento de los delitos por aporofobia  (odio al pobre), en Granada hemos vivido ejemplos de aporofobia este mismo verano. Trabajar en la sensibilización y su protección es una de las prioridades de esta Estrategia.

El otro punto fuerte de la actuación es la aplicación del modelo Housing First “vivienda primero”, al que venimos haciendo referencia, y que consiste en proporcionar una vivienda estable y en condiciones dignas para establecer, a partir de ahí y de forma independiente, un plan de integración con las personas afectadas.

Entre las demandas reiteradas, de Cáritas y otras entidades, están no sólo el aumento de los recursos asistenciales, a todas luces insuficientes, o el refuerzo de los servicios sociales comunitarios para el seguimiento, sino la necesidad de articular alquileres sociales que faciliten la accesibilidad a personas con escasos recursos económicos.

El modelo “Housing First” está avalado por la práctica en muchos países de la UE y por las experiencias iniciadas en Barcelona o Málaga desde 2014. En ciudades como Lisboa, Londres, Berlín o Amsterdam lleva años implementándose y se trata del modelo de referencia en Finlandia o Francia, con demostrada eficacia. Algunos datos nos hablan de un 88% de casos de personas que permanecen en la misma vivienda cinco años después de que se le proporcionara.

Proponemos el siguiente ACUERDO:

Coordinar y proveer los recursos municipales necesarios para adoptar el modelo “Housing First” en la intervención social municipal respecto a las personas sin hogar o en riesgo de estarlo, a través de las siguientes acciones:

  1. Evaluar la necesidad real del colectivo de personas sin hogar, redefiniendo el propio concepto de “colectivo de personas sin hogar”, para que no incluya exclusivamente a las personas que duerman en la calle o en alojamientos públicos, sino que se amplíe e incluya necesariamente a las personas en situación de infravivienda.
  2. Evaluar la necesidad de vivienda protegida de la ciudad y la necesidad de fomentar el alquiler social para aquellas personas más vulnerables.
  3. Reservar un porcentaje del parque público municipal de alquileres sociales al colectivo de personas sin hogar para iniciar la implementación del modelo Housing First.
  4. Reforzar la atención municipal directa para implementar los planes de intervención y seguimiento de las personas sin hogar. De forma que se invierta la tendencia municipal de hacer recaer el peso de las intervenciones en las entidades sin animo de lucro.
  5. Promover la implementación de un Programa de Responsabilidad Social del Alquiler entre los propietarios arrendadores. Que contemple, entre otras medidas:
    1. La captación de viviendas particulares que pudieran ceder su uso a Políticas Sociales Municipales, incluida la atención a las Personas Sin Hogar. Facilitando la gestión de dicho arrendamiento y estudiando e implementando medidas de promoción como incentivos fiscales.
    2. La promoción de la responsabilidad social de los propietarios, de tal manera que se alquilen viviendas en condiciones mínimas de habitabilidad.
    3. La difusión de los derechos como inquilino.
    4. La difusión de las bonificaciones fiscales Tasa Cero o Ibi Social.
    5. La difusión de la posibilidad de fraccionamiento de pagos o declaración de fallidos por insolvencia en los recibos de impuestos municipales a personas con deudas y en cualquier caso paralización de los expedientes de ejecuciones y embargos de cuentas tras el informe o notificaciones del trabajador social. Difusión en el colectivo de trabajadores sociales de la posibilidad de solicitar este tipo de informes.

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