El Ayuntamiento de Granada ha ocupado durante años el último puesto en el índice elaborado por Transparencia Internacional. Este dato, aparentemente casual, cobra sentido a la luz del caso Nazarí y permite una nueva interpretación: Es más fácil realizar según qué prácticas en una institución cubierta por un manto de oscuridad, donde nadie ve nada, aunque mire.

Y sin embargo, durante los últimos meses, obligados por las leyes de transparencia y buen gobierno promulgadas en el ámbito estatal y autonómico (19/2013 y 1/2014 respectivamente), todos los grupos hemos estado trabajando en la tramitación de una Ordenanza de Transparencia que reparare la insoportable ausencia de transparencia en nuestro Ayuntamiento. Esta ordenanza, tras concluir el último periodo de exposición pública, y a falta de contrastar el último periodo de alegaciones, está lista para ser votada en el momento en que el nuevo alcalde decida incluirla en el orden del día del Pleno (o comisión) que corresponda.

No obstante, con lo que sabemos ahora, y con lo que ya intuíamos durante el proceso, hay una primera reflexión que hacer: El PP impulsó esta Ordenanza por imperativo legal, pero sin un verdadero interés por modificar sus prácticas ni sus dinámicas. Quizás obligado por el signo de los tiempos, el texto incluye el nuevo lenguaje, pero no las consecuencias prácticas y cotidianas de una transparencia real. Sin embargo, gracias al trabajo de varios grupos de la oposición y al buen hacer de algunos técnicos, el último borrador, publicado en el BOP a 6 de abril de 2016, daba como resultado una propuesta de Ordenanza bastante aceptable, contra todo pronóstico y para sorpresa de algunos, entre los que me incluyo.

Y en estas estábamos cuando estalla el caso Nazarí, dimite Torres Hurtados y el PSOE accede a la alcaldía. Todo ello en los 30 días hábiles de exposición pública y alegaciones, que terminaron de contar el pasado 12 de mayo. Con las últimas alegaciones encima de la mesa (desde “Vamos, Granada” hemos mantenido 10 de las 22 que presentamos originalmente), le toca ahora a Paco Cuenca decidir si da por buena la Ordenanza del PP y de Sebastían Pérez (adalid de la transparencia, según sus propias palabras) y se conforma con lo que tiene encima de la mesa, o por el contrario hace un esfuerzo extra y transciende del simbolismo a veces vacío del primer borrador y pone encima de la mesa un texto más ambicioso con el que empezar a remontar la senda de la transparencia, esa senda por la que el Ayuntamiento de Granada debe transitar si quiere abandonar definitivamente la cola del pelotón en el que Transparencia Internacional lo sitúa año tras año.

Una Ordenanza en dos tiempos. Primer borrador.

Quizás envalentonado por el apoyo incondicional de Ciudadanos, Sebastián Pérez presentó ya en noviembre una primera propuesta de mínimos, que a duras penas cumplía con los mínimos legales, y nos emplazó a debatir a partir de ahí. Nuestras primeras alegaciones fueron una auténtica enmienda a la totalidad y conseguimos que una gran parte se incorporaran al texto.

Algunas de nuestras principales propuestas que fueron aceptadas:

Un impulso a los formatos abiertos y en el que prime la reutilización de datos. Propusimos que la información producida por el Ayuntamiento se realizara bajo licencias Creative Commons y la no exclusividad de la reutilización. Aunque han sido reacios a utilizar ciertos términos, consideramos que nuestra propuesta se recoge en el último borrador.

Apuesta por los formatos electrónicos. En un Ayuntamiento en el que el estado de la discusión es si las fotocopias deben ser a una cara o a dos, hemos introducido, coherentemente con lo anterior, una apuesta por los formatos electrónicos que además transcienda la foto fija del PDF y favorezca, precisamente, la reutilización de datos que defendemos.

La información es gratuita. Con la única excepción de repercutir algunos gastos (fotocopias, hasta la total implantación de la información digital). En este punto, con normativa que habrá que modificar y con una tradición instaurada de que “los funcionarios están para otras cosas”, todavía hemos encontrado resistencias por parte de Secretaría General, pero que hemos conseguido salvar, al menos de momento.

Información medioambiental y urbanística. Por error u omisión, y aquí cada uno que llegue a sus propias conclusiones, la obligación de informar sobre estas áreas brillaba por su ausencia en el primer borrador presentado por Sebastián Pérez, incorporándose al texto esta obligación específica tras nuestro primer escrito de alegaciones.

Definición del procedimiento y de las infracciones. La ausencia de esta información era total en el primer borrador de la Ordenanza, por lo que hubo que solicitar que se incorporara la descripción del procedimiento de solicitud de información, el capítulo de infracciones y sanciones e incluso la obligación de motivar las resoluciones, entre otras cuantas ausencias.

Otras de nuestras propuestas que se incorporaron al primer borrador fue la elaboración de una Carta de Servicios, de una Guía Anual de Transparencia y la oferta de formación para el personal del Ayuntamiento en esta materia.

Una ordenanza en dos tiempos: Segundo borrador.

Tras incorporar al texto algunas de nuestras propuestas, los técinos tuvieron que tomar una decisión, y es que el aspecto del segundo borrador poco se parecía ya al primer borrador, que fue el que se sometió a información pública. Entendiendo que las modificaciones habían sido sustanciales, los técnicos propusieron, con buen criterio, realizar un segundo periodo de exposición pública y alegaciones, tal como marca el procedimiento administrativo, que empezó a contar el pasado 6 de abril. En estas estábamos cuando estalló el caso Nazarí y cambió el gobierno.

Ahora estamos en una situación extraña, ya que tenemos encima de la mesa, lista para aprobación, una Ordenanza de Transparencia preparada por el Partido Popular y que ahora el PSOE tendrá que hacer suya si quiere terminar su tramitación. La otra opción es retirarla y presentar una propuesta nueva, desde cero. El camino intermedio, en la que puede enmendar la propuesta del PP, es peliagudo, ya que si la enmienda contiene demasiados cambios podría entenderse la necesidad de reiniciar el procedimiento (como se debe hacer cada vez, si se introducen modificaciones sustanciales que desvirtúan el texto que se sometió a información pública).

Nuestra sensación ahora mismo es que al PSOE le podría valer la propuesta del PP, y esto nos preocupa, porque precisamente se han quedado en el tintero aquellas medidas (formaban parte de nuestras primeras alegaciones y las hemos vuelto a repetir) que realmente merecen la pena, las que transcienden el simbolismo y ponen al Ayuntamiento de Granada en la senda de la reparación y de la enmienda. Las propuestas que realmente abren ventanas y puertas en el Ayuntamiento. Estas son algunas de ellas:

La información no debe desaparecer: Creación de archivos y registros. La relevancia de una información o un dato a veces sólo se puede evaluar con cierta perspectiva temporal, por ello hemos propuesto declarar que la información producida por el Ayuntamiento tenga vocación de permanencia.

Actualización de la información a tiempo real. Si uno navega por la web del Ayuntamiento (o más específicamente, de las empresas municipales), además de información insuficiente, puede encontrar que algunos datos llevan años sin modificarse. Proponemos la creación de un protocolo y de unas dinámicas de trabajo que permitan tener la información actualizada a tiempo real.

Agenda pública de todos los concejales. En un primer lugar, propusimos hacer públicas las agendas institucionales de los concejales. Se estimó nuestra alegación, pero sólo a medias. Y es que una de las malas prácticas del Partido Popular al frente del equipo de gobierno era olvidar sistemáticamente que hay más grupos políticos en la corporación. Por eso proponemos incorporar toda la información de los concejales y grupos de la oposición, en este caso también las agendas públicas.

Eliminar la necesidad de acreditar nacionalidad o residencia. Hemos propuesto que se haga una mención expresa a que no será exigible acreditar nacionalidad o residencia para realizar peticiones de información. El sentido de que conste expresamente es no desalentar al posible solicitante.

Retransmisión de las sesiones de todos los órganos, difusión en diferido y puesta a disposición de los archivos. La única obligación que existe actualmente (lo impone la Ley de Transparencia) es la de retransmitir en directo los Plenos del Ayuntamiento. Nuestra propuesta amplía esta obligación a las Comisiones Delegadas e Informativas y a las Juntas Municipales de Distrito y propone un plazo razonable de un año, para que haya tiempo de hacer las adaptaciones que sean necesarias. Además, proponemos que el archivo con la retransmisión esté permanentemente disponible para aquellos que no la puedan seguir en directo y prefieran verla en diferido. Sorprendentemente, a veces el equipo de gobierno ha alegado dificultades técnicas. Aunque preferimos una buena retransmisión y eso tiene su coste, les recordamos que una cámara y un micrófono con los que dar cumplimiento a esta obligación apenas supone un gasto y que, a petición de “Vamos, Granada”, Diputación Provincial aprobó dar asistencia técnica a los Ayuntamientos que no tengan medios, si bien es verdad que no teníamos al Ayuntamiento de Granada en mente cuando presentamos esa moción.

Incluir el Currículum Vitae del personal directivo y eventual del Ayuntamiento de Granada. Como ni el personal eventual ni algunos de los cargos directivos son funcionarios del Ayuntamiento, por lo que hemos propuesto la publicación de los respectivos Currículums Vitae en el Portal de Transparencia, junto a sus nombramientos y sus retribuciones.

Dar cuenta de los gastos de los grupos políticos a cuenta de la asignación municipal.

Por último, la condición sine qua non, la que es nuestra única línea roja: Los grupos municipales se incluirán en el ámbito de aplicación de la Ordenanza de Transparencia y todos ellos deberán dar cuenta periódica de sus gastos detallados, proporcionando su contabilidad y sus facturas, para la inclusión de las mismas en el Portal de Transparencia. ¿Por qué es tan importante? porque actualmente hay 350.000 euros anuales de presupuesto municipal fuera de control, de los que sólo “Vamos, Granada” da cuenta voluntariamente y que podrían estar destinándose prácticamente a cualquier cosa, desde dudosos gastos de representación a financiar campañas electorales en otros lugares del territorio español. Y es que por increíble que parezca, nuestro entramado legal permite a los grupos municipales recibir dinero del Ayuntamiento de Granada y que luego estas cantidades se donen a los partidos a nivel nacional,  para que puedan gastar prácticamente a cualquier cosa.

Desde “Vamos, Granada” opinamos que financiar razonablemente los gastos de los grupos municipales está bien, ya que permite ejercer la representación política y protege a su vez la existencia de pluralidad en el Ayuntamiento de Granada. No obstante, el dinero de la gente de Granada se tiene que destinar a hacer políticas para Granada y además tiene que quedar claro en qué cosas se gasta y en qué cantidad. En esto vamos a ser inflexibles y vamos a exigir al resto de grupos lo que ya nos exigimos a nosotros mismos (puedes ver en este enlace nuestras cuentas trimestrales, facturas incluídas).

El PSOE de Granada tiene ahora una oportunidad de oro para demostrar con hechos lo que ya ha puesto en palabras. Transparencia, transparencia y más transparencia. Nosotros ya hemos hecho nuestra apuesta.