El pasado día 26 tuvo lugar en el Ayuntamiento de Granada el pleno ordinario de febrero, que se celebra el último viernes de cada mes. En esta ocasión, el orden del día transcurrió con mucha lentitud, tal y como reflejan casi todas las crónicas del día.

Antes del Pleno, se celebró el Consejo de Administración de GEGSA, la empresa municipal de gestión de eventos. Al Consejo asistió Pilar y se votó allí la sustitución de un consejero del Partido Popular por otro de Izquierda Unida. Votamos a favor, porque consideramos positivo cualquier acuerdo que aumente la pluralidad política de este tipo de órganos. Precisamente por este motivo seguimos reclamando que se nos incluya en EMASAGRA, de donde fuimos excluidos al principio de este mandato precisamente a favor de IU, y ello pese a tener tres veces más representación. Con la que está cayendo en el sector del agua, y con lo que queda por venir tras la última sentencia del Tribunal Supremo, que convierte las tarifas del agua en tasas, en lugar de en precios privados, lo que supondrá una revolución que impedirá entre otras cosas los cortes de suministro por parte de la empresa, hay una intencionalidad política muy clara en nuestra exclusión, sobre ello hemos hablado aquí.

Ayuntamiento de Granada, Pleno de Febrero

Pilar y Marta antes de comenzar el Pleno

Ya en el Pleno, tratamos primero varios expedientes de urbanismo. Nuestra postura en estos asuntos suele ser favorable, ya que la mayoría de expedientes que vienen a Pleno son de ciudadanos que quieren ejercer sus derechos, para ello es necesario realizar distintas modificaciones en los planes y catálogos que regulan el urbanismo en Granada. A menudo, la aprobación de estos expedientes supone la ampliación de la protección de nuestro entorno en zonas especialmente protegidas, como la Vega de Granada. Por ello, en los casos en los que se cumplen los requisitos legales, votamos favorablemente, aunque también lo haga así el equipo de gobierno (lógico, pues es el encargado legal de tramitarlos) y ante el enfado habitual de Luis Salvador y de Ciudadanos, que no siempre entienden que respetar los derechos individuales de los ciudadanos y cuidar de nuestro entorno y de nuestra Vega va por delante de sus rencillas con la concejal de Urbanismo. De tanto en tanto, Marta suele recordar que habría que ir pensando en preparar una nueva versión del PGOU, y que el urbanismo (a veces salvaje) de la ciudad de Granada habría que replantearlo con una visión clara de futuro. Como en tantos otros temas y siempre en los grandes debates políticos, el equipo de gobierno elude la confrontación y el asunto se queda encima de la mesa.

A continuación discutimos el Convenio con Diputación Provincial para el tratamiento de residuos. Para conocer en profundidad este asunto, nos desplazamos la semana pasada a la planta de Alhendín y, posteriormente, nos reunimos con su máximo responsable, que nos desgranó los pros y los contras de este acuerdo. Si bien es cierto que tener un convenio, ahora mismo, es casi imprescindible, el actual convenio no es el mejor marco posible, principalmente por la falta de medidas de evaluación y control que aumenten la eficiencia del proceso, ya desde la recogida de los residuos y hasta la puesta de nuevo en circulación de ciertas materias. Por otra parte, echamos en falta una visión global de cómo gestionamos los residuos en nuestra ciudad y qué impacto tiene en nuestra vida, en nuestro entorno y en nuestra economía, siendo la gestión de residuos una oportunidad, en tanto que son un recurso y una materia prima y no necesariamente una carga. En este sentido, también consideramos que hay medidas por hacer, que no se están llevando a cabo y que no venían incluidas en el convenio. Con todo, la concejal de Medio Ambiente que atiende siempre a nuestras peticiones de reunión y que, poco a poco, intenta comprender nuestro punto de vista, se mostró abierta y hasta mencionó, cuando le señalamos que el ciclo de la basura gira cada vez más rápido y cada vez recorre más kilómetros, la necesidad de llevar a cabo una transición “de lo global a lo local”, tal y como está la cosa en el Partido Popular de Granada, no es una declaración menor. Por todo lo anterior, nos abstuvimos en lugar de votar en contra y nos comprometimos a seguir trabajando en el futuro por mejorar el modelo.

Planta alendhín

(foto ideal.es)

Todos los plenos traen un capítulo que se conoce como “dación de cuentas”. Esto ni siquiera implica una explicación sobre de qué trata cada expediente y mucho menos (ahora lo sabemos) se permite debate de ningún tipo. La dación de cuentas, habitualmente de los datos económicos, consiste en dejar durante unos días los expedientes encima de la mesa, y que cada grupo municipal haga el uso que crea conveniente. Estos datos económicos, a menudo decenas de páginas codificadas, siguen sin llegar a nuestras manos en formato abierto y digital, por lo que el uso que podemos hacer de dicha información, más allá de las conclusiones que advierta el interventor, son muy limitadas.

El segundo expediente de calado que vimos en el Pleno de febrero fue la encomienda del servicio de Televisión Municipal a GEGSA. Antes de posicionarnos en este tema, complicado sin duda, nos reunimos con los propios trabajadores de TG7 e intentamos contemplar todas las variables posibles. Al final, nuestra conclusión fue que la propuesta no miraba ni el interés general de la ciudad, ni el interés de los trabajadores, por lo que no la pudimos votar a favor. En el mejor de los casos, solucionaba el problema particular de unos trabajadores durante unos meses, por lo que sigue siendo necesario abordar el problema mirando el medio y el largo plazo.  Si queremos una televisión pública, de calidad e independiente, esta no era la forma de hacerlo. Proponemos una gestión directa por parte del Ayuntamiento y una oferta de empleo público para cubrir las plazas necesarias. El de TG7 es uno de esos asuntos donde los matices cuentan más que nunca, por lo que os invitamos a escuchar la intervención completa de Marta, así como el chantaje constante al que la sometió el concejal Ledesma, uno de los grandes responsables, junto al concejal Fuentes, de que las cosas se hayan salido de tiesto con TG7. (a partir del minuto 1:15:50)

También se trató el crédito extraordinario con el que dotar de mobiliario a la biblioteca de Las Palomas. Hicimos dos precisiones, la cantidad de 17.900 era sospechosa de intentar colar la partida como contrato menor (el límite para el concurso es de 18.000 euros). En el expediente no figuraba ningún presupuesto, ni siquiera aproximado, de los muebles que se pretendían adquirir. Además, aprovechamos para pedirle al equipo de gobierno y a Ciudadanos que respetaran la lucha vecinal y que no acapararan una foto que no era suya, especialmente sangrante en el caso del PP, que fue el responsable directo de un cierre que nunca debío de producirse.

Por último, antes de entrar a debatir las mociones, hablamos de las fiestas locales hasta 2019. En primer lugar, nos sumamos a IU en su interpretación de que fijar las fechas, antes de que se solicite formalmente por la Junta de Andalucía, podría suponer la nulidad de este acuerdo. Una vez en materia, defendimos hacer memoria común, porque hay que conseguir unir y no separar, atendiendo a la celebración de todas las fiestas: San Cecilio, las Cruces, Mariana Pineda, la Virgen de las Angustias… Porque una cosa son las fiestas y las conmemoraciones, que de todas nos podemos sentir orgullosos e identificados, y otra los festivos locales a efectos de calendario laboral, y para ello habría que considerar criterios prácticos y socioeconómicos, como evitar días de máxima ocupación o los mejores momentos de descanso. También hicimos una propuesta: como este año coinciden Mariana Pineda y el Corpus, por lo que ambos serán día festivo, solicitamos que el Ayuntamiento apoye, difunda y visibilice esta afortunada coincidencia y la historia y conmemoración de ambas fiestas. Cayó en saco roto. Las mociones presentadas por el resto de grupos trajeron una de cal y otra de arena. La primera de las mociones fue la presentada por el PP, para la unidad de España, e incluía numerosos errores historigráficos y un lenguaje propio de los años 50. Esta moción salió aprobada con el apoyo inexplicable de Ciudadanos. En esta ocasión, el Alcalde aprovechó una cuestión de orden solicitada por nuestro grupo para dar por concluido nuestro turno de palabra, algo totalmente en contra del reglamento y que nos privó de la oportunidad de intervenir, lo que protestamos sin éxito. Quisimos decirles que la nuestra es una España que defiende las escuelas y los hospitales, la tierra, el agua, la vivienda y la atención a la dependencia, con una Constitución que nosotros hemos prometido y que en su seno comprende y prevé también los cauces para mejorarla, para hacerla presente y futuro, para que podamos hacer más y mejor patria. Que para eso estamos, y no para apoyar un gobierno que ha pisoteado los derechos sociales constitucionales, ni para pronunciarnos contra un principio fundamental del Derecho internacional público que tiene carácter inalienable. Estas y otras cuantas cosas quisimos decirles, pero no nos dejaron.

“Granada, la cuna del Estado Moderno” (literalmente en la pag. 2)

Estuvimos de acuerdo con el PSOE en una medida ya aprobada por Ahora Madrid, de introducir cláusulas sociales en la contratación pública (solicitamos que se extendiera también a cláusulas medioambientales), y estuvimos más o menos de acuerdo en otras mociones, a las que al final nos sumamos, como la medida presentada por Ciudadanos para coordinar bomberos y policía, más bienintencionada que efectiva, y la propuesta del PSOE de fomento del turismo desestacionalizado de la Semana Santa. Para sorpresa del portavoz del PP, que todavía nos ve con rabo y con cuernos y que se tuvo que guardar sus ganas de intervenir para mejor ocasión. Tuvimos problemas para aprobar tres mociones y al final no las apoyamos, mediante abstención o voto en contra. Las dos primeras, de PSOE y Ciudadanos respectivamente, fueron mociones con mucho título y poco contenido. En ambos casos trataban, con mejor o peor intención, asuntos que interesan a colectivos con los que estamos absolutamente comprometidos. Sin embargo, nuestra obligación como parte de este Ayuntamiento es la de no aprobar cualquier texto, por mucho que tenga un nombre bonito, si realmente no supone un paso adelante en la situación de dichos colectivos. Es precisamente lo que ocurría con la moción de Ciudadanos sobre LGTB, que presentaba, de manera oportunista, una propuesta de cumplimiento parcial de una o dos medidas ya acordadas previamente. Y es que precisamente, hace tan solo unos meses, a instancias de la asociación ARCOIRIS y subiendo al carro al mismísimo Partido Popular, este Ayuntamiento aprobó una declaración institucional integral como pocas se han visto en nuestro país sobre esta materia. Es necesario pelear el cumplimiento completo de esta magnífica declaración y no pedir ahora, porque al que lo propone le renta políticamente, un nuevo acuerdo troceado y descafeinado de lo que ya existe. Por último, IU propuso un posicionamiento y un boicot contra la Federación de hostelería en el marco de la negociación colectiva en este sector. Este es un tema muy sensible para nosotros, que estamos tratando desde hace tiempo desde el grupo municipal, en el que hemos aportado propuestas en varias ocasiones y en el que nos hemos ofrecido a mediar si fuera necesario. Pero, en los términos planteados por IU, la moción no se podía aprobar.

Por último, el concejal de Deportes propuso la creación de un nuevo puesto de Director General de Deportes, a razón de 62.000 euros brutos anuales. Con un Reglamento que permite que estos nombramientos se hagan a dedo (sin que sean siquiera funcionarios) y dada la falta de apoyo que tiene a día de hoy la plantilla municipal, sin reemplazos y viendo como día a día sus funciones se externalizan, decidimos votar en contra, aunque el resto de grupos dieron por buena la propuesta. En el turno de control al gobierno, formulamos varias preguntas sobre la ya mencionada sentencia del agua, sobre el servicio de atención telefónica al ciudadano (el 010) y sobre el control de aforo y ruido de la discoteca Principe. El pleno de febrero fue el pleno de las protestas, las vecinas de la Azulejera, los de la Chana y los padres y madres de Granada Educa se hicieron escuchar en la Plaza del Carmen por distintos medios, y los dos primeros fueron expulsados (los terceros estaban en la plaza). El formato de Pleno mensual que existe actualmente vive de espaldas a la ciudadanía, e incluso en ocasiones, a nosotros mismos como grupo municipal se nos limita la participación. No existe una visión global, ni un modelo de ciudad sobre el que tener un debate político, sobre el que compartir una visión global. Los expedientes pasan uno a uno, sin que ni los grupos políticos ni los ciudadanos vean la foto panorámica. Por su parte, PSOE y Ciudadanos, por motivos distintos, nos dejan a menudo el papel de ser el único grupo que realmente hace oposición al PP de Torres Hurtado. No es poco trabajo sólo para tres concejales.

P.D. Nuestra moción, proponiendo un ajuste en la segunda actividad de la Policía Local, consultada con el propio cuerpo, fue rechazada por PP y Ciudadanos, pese a que suponía un ahorro de cientos de miles de euros que podría haber sido destinado a renovar plazas en la propia Policía Local, en el cuerpo de Bomberos o en los Servicios Sociales, por decir sólo tres de los más maltratados en los últimos años.

Y al sábado siguiente, ya estabamos de nuevo en marcha, esta vez en la plaza, en la concentración a favor de los refugiados.

pilar refugiados

Pilar Rivas leyendo un comunicado