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Paco Cuenca, un año de no gobierno

Por |2018-04-30T13:22:54+00:0012 mayo , 2017|Modelo de ciudad, Opinión, Sin categoría|1 comentario

Se cumple un año desde que Paco Cuenca sustituyó a Torres Hurtado como alcalde de Granada, tras el cerco policial y judicial que llevó a este último a dimitir, en el contexto de la Operación Nazarí.

Efectivamente, un alcalde del PSOE ha sustituido a un alcalde del PP, pero hasta ahí llega el cambio. Porque lo fundamental sigue como siempre: no ha habido cambio en las políticas municipales, ni en el rumbo económico, ni en el modelo de ciudad. Paco Cuenca ha seguido la hoja de ruta marcada en su día por el PP, a la que se sumó también Ciudadanos en 2015. Hace ahora un año advertíamos que investir a Cuenca servía para tener un alcalde libre de la sospecha de la corrupción, y eso era algo, pero que si realmente queríamos cambiar lo importante en Granada eran necesarios acuerdos de mayor calado entre los representantes políticos y la sociedad, algo que por desgracia nunca se produjo. Por si fuera poco, el nuevo alcalde también ha acabado imputado por un caso de corrupción política relacionado con unos cursos de formación que gestionó siendo Delegado de la Junta de Andalucía.

Sacar al PP de la alcaldía de Granada era imperativo y fue una buena decisión que hoy tomaríamos de nuevo. No obstante, Paco Cuenca ha demostrado no ser la solución que necesita Granada y eso es algo que hay que afrontar. Esta ciudad sigue necesitando una apuesta valiente, como la que hacen los gobiernos del cambio en Madrid y Barcelona, que sanean las cuentas y a la vez aumentan el gasto social. Se hace con una única fórmula, preocupación verdadera por el bien común y ganas de trabajar para la ciudad.

Hace un año lanzamos una iniciativa pionera para el día de la investidura: ya que mantener al PP en la alcaldía no era una opción, pero el propio Cuenca había bloqueado cualquier acuerdo, forzando una investidura “higiénica”, sin un compromiso político que sustentara su candidatura, preguntamos a nuestros inscritos cómo calificaban, de partida, al candidato a la alcaldía: el resultado no dejó lugar a dudas, un 2,2 sobre 10. Antes, como ahora, Cuenca y el PSOE se han negado sistemáticamente a adquirir compromisos políticos con nadie que no sean ellos mismos, no lo lo hicieron entonces y no lo han intentado de nuevo. Sin compromisos es difícil cambiar la gestión municipal, o el modelo de ciudad, o gobernar en definitiva, más aun cuando sólo se tienen ocho concejales y se representa solamente a uno de cada cuatro votantes. Por eso, por mucho que lo pregone, el diálogo del que presume públicamente no existe y eso es exclusivamente su responsabilidad, porque en algún lugar en su despacho de alcaldía hay un par de cajones llenos con las propuestas de Vamos, Granada a las que nunca se ha dado respuesta. El balance del año de gobierno de Paco Cuenca es desolador: ha renunciado a trabajar por la transformación social y económica de Granada, que la gente lleva un año reclamando con tanta energía, y ha instalado su mandato en la política del “no gobierno”: haciendo parecer que se hacen muchas cosas cuando en realidad no se está haciendo nada, más allá de mantener la inercia burocrática y administrativa de 13 años del Partido Popular, que habría que desterrar de Granada de una vez por todas. Esto es insostenible a largo plazo.

Si hoy tuviéramos que revisar ese 2,2 que le dimos a Paco Cuenca el primer día, es difícil pensar que la nota pudiera mejorar. Porque su mandato, al final, se va a definir por una cuestión clave, ¿es el alcalde alguien que ha defendido Granada? La respuesta es que no, por un motivo esencial: le dio la espalda a la ciudad en el momento de mayor necesidad, cuando nos movilizamos contra la fusión hospitalaria y por los dos hospitales completos. Le dio la espalda a la ciudad cuando ya disponía de toda la información de lo que realmente iba a significar la reordenación sanitaria y cuando tuvo todas las oportunidades y las invitaciones para ponerse al frente. Nos dio la espalda, como siempre hizo Torres Hurtado, y eso es una cosa que va a pesar en la memoria de los granadinos y que va a definir su gestión.

Después de la Operación Nazarí, Granada necesitaba una alcalde capaz de recuperar la confianza en las instituciones y de devolver la dignidad al cargo, pero Cuenca ha dejado huérfana a la ciudad en su momento crucial, cuando está en juego, más que nunca, la defensa de nuestros derechos como comunidad, y en este camino ha mermado también la capacidad simbólica de la alcaldía para exigir otras cuestiones de ciudad que son esenciales, como la reconexión ferroviaria o el respeto de la capitalidad judicial.

(En la foto, Paco Cuenca inagurando un hospital privado en plena reivindicación por los #2HospitalesCompletos)

Un comentario

  1. Eldru 16 mayo 2017 en 9:13 - Responder

    Y cada día que pasa más seguro y más sonriente. Al principio me sorprendió lo de PPSOE,pero está muy, muy claro: se ven como el partido turnante. Jeta, aguante, autopublicidad y a vivir.

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