Nos encontrarán aquí, constructivos y vigilantes; porque es por lo que estamos en las instituciones, para trabajar con la gente

Muy buenos días. Gracias a todos los presentes aquí hoy y también a quienes sigan la transmisión de este acto ahora o en diferido. Gracias por vuestra atención y vuestro tiempo, porque son lo más valioso que tenemos.

Hoy por primera vez la comunidad sorda de Granada podrá seguir este pleno. “Bienvenidas”. Quiero dar las gracias a quienes lo han hecho posible, y a las profesionales que están trabajando para ello esta mañana. Esperamos que el nuevo equipo de gobierno haga de esto lo habitual y cotidiano. Los cambios que parecen pequeños mueven montañas.

Dicen que la imagen de Granada se ha deteriorado por este escándalo de corrupción y mucho se ha hablado de vergüenza en estos días. Pero la vergüenza les corresponde a quienes han construido una ciudad para el beneficio de una minoría y también a esa minoría que en lugar de invertir en generar verdadera riqueza se ha dedicado a especular con lo que es de todos.

En estos momentos tan difíciles, lo que sentimos por la gente de Granada es orgullo, sentimos orgullo por aquellos granadinos y granadinas que a pesar de todo levantan día a día nuestra ciudad, levantan día a día nuestro país con su trabajo invisible y silencioso. Ellos deben ser la verdadera imagen de Granada.

Por eso quiero darles las gracias especialmente. Gracias a quienes limpian los suelos y las calles; cargan y descargan; conducen autobuses y taxis, cocinan, hacen camas, sirven mesas, atienden y regentan los comercios, llevan las cuentas hasta cuando no salen, cuidan a los niños, a los enfermos, a los dependientes. Gracias a los que investigan, a los que enseñan lo que saben y a los que estudian… a quienes al frente de las pequeñas y medianas empresas mantienen empleos contra viento y marea.

Gracias a los miles de granadinos y granadinas que están lejos buscándose la vida, gracias por seguir creyendo en vuestra tierra, ¡y que podáis volver pronto!. Gracias también a quienes cada día se levantan para buscar un empleo, que son muchas personas en nuestra ciudad. Gracias especialmente a ellos que a pesar de estar sufriendo esta crisis como los que más, consiguen sostenerse a sí mismos y a sus familias, y siguen tratando de ofrecer su trabajo a la sociedad. Gracias a quienes tejen redes de solidaridad.

Gracias a quienes ponen cables, sostienen micrófonos y cámaras, a quienes hacen preguntas y escriben crónicas, a los y las profesionales de la comunicación. En estos días les hemos visto redoblar sus jornadas, ya de por sí extenuantes. Su trabajo es nuestro derecho a la información, básico para la democracia. Gracias a todos los que luchan por condiciones laborales dignas para garantizar ese derecho. Gracias a los trabajadores de TG7, también a los que no están.

Y gracias también a toda la gente que se interesa por la gestión de la cosa pública, y opinan y ayudan a la difusión de la información en redes sociales, en las juntas municipales de distrito, en el día a día.

Gracias a la gente que ha mantenido el ayuntamiento en pie cuando sus representantes políticos no han dado la talla, cuando han fallado.

Gracias al personal del Ayuntamiento y a quienes trabajan en las contratas municipales, como el personal de la ayuda a domicilio o de nuestras piscinas municipales, que siguen tratando de dar el mejor servicio a pesar de sus precarias condiciones laborales mientras las empresas concesionarias, EBONE y CLECE, siguen aumentando sus beneficios.

Así es como el grupo ACS sigue aumentando su fortuna, la que construyó a costa de la mano de obra esclava de los presos o de las grandes (y en muchos casos inútiles) obras públicas de la burbuja inmobiliaria. Entonces, y también ahora, con apoyo institucional y dinero público.

Eso, exactamente eso, es la corrupción: la Real Academia la define como la utilización de las funciones y medios de las organizaciones, especialmente las públicas, en provecho de sus gestores. Conviene que lo aprendamos bien para que la historia no se repita.

Corrupción y aforamiento. Siglo XVII.

El duque de Lerma utilizó su influencia sobre el rey Felipe III para trasladar la corte a Valladolid. Previamente había comprado propiedades en esa ciudad, para venderlas a la propia corona a un precio mucho mayor. No contento con ese aumento de su fortuna, repitió la operación seis años después haciendo que la corte volviera a Madrid, y vendiéndole de nuevo terrenos y palacios a la corona.

Las prácticas del duque y su red clientelar desviaron las riquezas de la corona, que al fin y al cabo eran los bienes públicos, fruto de los impuestos y del esfuerzo común, causando el empobrecimiento de lo que entonces era un imperio. ¿Y el rey? El rey había delegado su poder en “sus hombres de confianza” para no agotarse con responsabilidades de gestión.

Fue precisamente el declive y el perjuicio económico lo que motivó la investigación y el juicio contra el duque de Lerma, y alguno de sus cómplices lo pagó con su vida. Él, sin embargo, se unió al clero que por entonces gozaba de inmunidad eclesiástica, que para que nos entendamos viene a ser como el aforamiento actual. Ese al que no renuncian ni Rita Barberá ni Sebastián Pérez, pero sí lo han hecho Victoria Rosell o Jorge Luis Bail. Desde aquí les doy las gracias por demostrar que sí se puede ser consecuente entre lo que se dice y lo que se hace.

Cuentan también que aquello fue una parte especialmente cruenta de una guerra entre quienes se disputaban la influencia, las prebendas y los beneficios.

Lo mismo dice uno de los imputados en la Operación Nazarí, que esto es una guerra entre bandos. Y efectivamente lo es. El modelo económico y territorial de la especulación urbanística, está en guerra con el territorio, la ciudad y la vida. Centros comerciales, y más y más viviendas construidas sin mirar dónde ni para quién, más y más urbanización e infraestructuras construidas mientras se abandonaban y destruían la ciudad, los pueblos, y el propio territorio agrario y natural. Esto ha ocurrido aquí, en Marbella, en Valencia, o en Atarfe…

Hace un año lo dijimos, aquí mismo. La corrupción no es un problema moral, sino una forma defectuosa e ineficaz de organizarnos como especie. La corrupción es mala para todos. Porque al final todos tienen miedo. Unos a perder el poder, otros a perder la limosna.

La corrupción y el fraude cuestan a nuestro país una cantidad similar a los recortes presupuestarios que ha aplicado el bipartidismo en los últimos años. En Granada debemos conocer lo antes posible cuánto nos ha costado a los granadinos y a las granadinas la corrupción y la nefasta gestión en nuestro Ayuntamiento, qué parte de los 300 millones de deuda que deja el Partido Popular son consecuencia de la corrupción y del mal gobierno.

Nos hemos personado como acusación popular en el procedimiento judicial porque queremos que se investigue a fondo y se conozca toda la verdad, y que no haya impunidad legal ni política. Que no paguemos todos doblemente por unos pocos.

Sabemos que hay muchas presiones sobre esta operación, sabemos que no es casualidad que la Fiscal General del Estado defendiera al PP y cuestionara a jueces, fiscales y policías. Pero de nuevo confiamos en la gente, y por ello vamos a sufragar los gastos de este proceso mediante microdonaciones ciudadanas, para que esa acusación popular tenga la fuerza y la independencia de la gente.

En este punto estamos un año después de la primera investidura. Un año que nos podríamos haber ahorrado, porque para la mayoría de esta ciudad era evidente que Torres Hurtado no debería haber vuelto a gobernar Granada. Y de esto también hay responsables, cooperadores necesarios, que lo permitieron con su insensatez. Un año perdido que esperamos recuperar en el futuro.

Aún ayer nos preguntaban si habría sorpresas en la investidura. Y yo respondí que las sorpresas desde luego no serían por nuestra parte, con la seguridad y la certeza que dan las decisiones colectivas, las decisiones tomadas por la propia gente a la que le afectan, por gentes de Granada que han visto su ciudad arruinada por el mal gobierno y la corrupción. Decisiones tomadas aquí, y no por las cúpulas de los partidos en Madrid o en Sevilla.

Le hemos devuelto la capacidad de decidir a la gente y nos han dicho, en un 94%, que entre las dos únicas opciones que hoy se nos presentan, le diéramos nuestro voto al candidato del PSOE, Francisco Cuenca. Por responsabilidad le propusimos que puediera ser la “mejor opción”, en vez de la menos mala, y no ha querido, sabido o podido. Y por ello nuestro voto va con la nota que le ha puesto la gente. Un 2,2, ¡suspenso!. Esperamos que se apliquen para resolver los problemas de nuestra ciudad y puedan llegar a aprobar en los exámenes de recuperación de septiembre o en la evaluación contínua que les vamos a hacer día tras día. Hemos visto cómo su partido dice una cosa en la oposición y hace la contraria cuando está en el gobierno, pero haremos lo posible porque esto no pase en esta Granada tan maltratada por 13 años de gobierno del PP.

Nosotros sí nos hemos comprometido, le hemos dado un voto y unas garantías, le vamos a votar como alcalde y le hemos dicho en lo que sí puede contar con nosotras, para allanar el camino del diálogo que necesita nuestra ciudad. Para  restaurar el pacto social y recuperar las decisiones secuestradas por la corrupción. Para que la vieja política  de las negociaciones opacas de cúpula, lobby y pasillo, que son lo que debilita las instituciones, sean cosa del pasado.

Por eso seguimos ofreciendo 5 grandes puntos de acuerdo para cambiar Granada,  una propuesta y una invitación a comprometerse por el bien común con la sociedad civil, con la gente de esta ciudad. La ciudad de Granada necesita con urgencia un gobierno que aborde la emergencia social y urbana que asola nuestros barrios. Un gobierno que se apoye en el valor y la fuerza de la gente para afrontar los cambios que la propia gente necesita.

No hay tiempo que perder, y por eso seguiremos ofreciendo esos 5 puntos.

1.- El primero, apartar al PP del gobierno de esta ciudad, se empieza a cumplir hoy, y habrá que seguir para regenerar las prácticas y los hábitos, y para que la impunidad no abra el camino a la historia repetida.

2.- Buscar el diálogo de todos los grupos alrededor del bien común, y el respaldo de la ciudadanía, de la sociedad civil, como única garantía de estabilidad para el gobierno en minoría de un partido político que cuenta con el 25 % de los votos.

3.- Reconstruir el modelo de ayuntamiento. Frente a la corrupción que secuestra y oculta las decisiones sobre lo público, transparencia y participación, para que la gente pueda recuperar la confianza, el interés y la capacidad de decidir en todo lo que les afecta.

4.- Recuperar y fortalecer los servicios públicos. Para defender los recursos, la riqueza y las necesidades de Granada frente a los intereses de las grandes corporaciones.

5.- Virar 180º, hacia un modelo de ciudad, habitable y próspera. En abrazo con la Vega más fértil de Europa, con trenes y sin muros.

Ahí nos va a encontrar, Sr. Cuenca, constructivos y vigilantes, y trabajando con la gente, porque para eso vinimos a las instituciones. Y ahí esperamos encontrarle, donde la ciudad le necesita, sin miedo y con la fuerza del compromiso con la necesidad y el bien común.

Para una Granada como la que más.

Muchas gracias por haberme escuchado.

Buenos días, y buena suerte.

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This article has 1 comments

  1. eldru Reply

    Gran discurso/artículo. Como dijo el clásico “la permanencia en el poder engendra corrupción”, aplicable a más de un político.

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