Una de las cosas a la que no nos acostumbraremos nunca en política es a los ataques personales. Esta semana, por desgracia, hemos vuelto a comprobar que los insultos triunfan donde fallan las propuestas. Es la segunda vez en un mes que el concejal de cultura del PP resuelve una discusión política con una descalificación personal.

En “Vamos, Granada” nos tomamos muy en serio el panorama cultural de nuestra ciudad. De hecho, nuestras propuestas en este campo fueron de las más votadas por la gente al aprobar el programa electoral con el que “Vamos, Granada” se presentó a las elecciones. Esto supone una muestra de nuestro compromiso y de la calidad del trabajo realizado por todas aquellas personas que participaron con sus iniciativas (muchas de las ideas nacieron de técnicos destacados en este sector).

Sin embargo, no son buenos tiempos para la cultura en la ciudad de Granada, que sobrevive  gracias a la pasión, al talento y al compromiso de los creadores y a pesar del abandono institucional. En este contexto, desde “Vamos, Granada” pusimos encima de la mesa la necesidad de debatir sobre la Noche en Blanco, celebrada la semana pasada. Hicimos esto por dos motivos: porque necesitamos que la promoción de la cultura no sea sólo flor de un día y porque el apoyo institucional se debe materializar en apoyo económico, para que las actividades programadas puedan ser gratuitas, pero no a costa de la precariedad de los trabajadores.

No obstante, la reacción del portavoz del PP, en lugar atender al debate político y, quizás, a la defensa de su gestión al frente del área de Cultura, fue la siguiente: (y así lo recoge elindependientedegranada.com)

“La portavoz de Vamos Granada está “inhabilitada” para hablar en el futuro de la cultura en Granada por no haber respaldado la candidatura de la ciudad a capital cultural europea en 2031. Lo que demostró, “con sus amigos de la coleta en el Parlamento de Andalucía” -en alusión al grupo de Podemos que tampoco votó la iniciativa parlamentaria-, ha dicho García Montero, es que no tiene “ningún apego” y que le “critica por criticar”. “Es una enamorada de los micrófonos”, ha llegado a decir.

Lejos de entrar en un cruce de acusaciones que interesa mucho a los que quieren desviar la atención del estado actual de la cultura y que interesa muy poco o nada a los ciudadanos, nosotros queremos reconducir el debate.

En primer lugar, vemos con gran decepción como la grosería y el ataque personal son una constante en las relaciones del portavoz del equipo de gobierno con el resto de grupos políticos. Por otra parte, únicamente los ciudadanos que nos han votado tienen la capacidad de decidir si somos interlocutores legítimos para hablar de cultura, y no el portavoz del PP.

Al contrario, para “Vamos, Granada”, no votar a favor de ese castillo en el aire que fue la moción para proponer a Granada como capital europea 2031, a diez años del cierre del plazo y sin una sola propuesta concreta sobre cómo mejorar la cultura en 2016 (un año que nos preocupa mucho más) fue un acto de responsabilidad que volveríamos a repetir.

La inoperancia en la gestión el equipo de gobierno no se debe disfrazar con guerras dialécticas. Debemos reconducir el debate al territorio de los hechos y de las políticas concretas. Nuestro papel en el Ayuntamiento es el de señalar los errores cometidos por quienes nos gobiernan y proponer alternativas, viables y llenas de responsabilidad, que mejoren la vida de la gente. Es lo que venimos haciendo, desde que tomamos posesión hace cuatro meses, en todos los temas que nos proponen, aunque el equipo de gobierno ni siquiera se digne a veces a recoger las propuestas.

Por último, emplazamos al sr. García Montero a que aparte su fijación con la portavoz de “Vamos, Granada” a que comience a trabajar por crear un panorama cultural digno de una ciudad como Granada y a que participe en el debate, porque nosotros seguiremos hablando de cultura, por mucho que le pese.

Fotografía vía Antonio Casas