Esta semana hemos llevado a cabo una iniciativa en Twitter que bautizamos con el hastag #ComparteCultura, Han pasado un par de días y, con un poco más de calma, os queremos contar los detalles la acción, que será la primera de muchas, y que esperamos que sirva para poner a la gente en primera línea de la actividad política de la ciudad.

Con la campaña hemos conseguido que 6 personas ocuparan las plazas que el Ayuntamiento tenía reservadas para nuestros concejales y sus acompañantes en el estreno de «Poeta en Nueva York», de Rafael Amargo; también hemos debatido sobre los privilegios de los políticos y hemos recibido muchas propuestas para mejorar el sector de la cultura en Granada. Os contamos los detalles de esta pequeña historia:

La semana pasada recibimos un correo electrónico de Protocolo en el que nos anunciaban que íbamos a tener a nuestra disposición tres invitaciones dobles para el espectáculo de Rafael Amargo. Aunque pensábamos que tarde o temprano esto iba a suceder y hemos sido críticos con la cantidad de privilegios que tienen los representantes políticos, esta era la primera ocasión en la que podíamos posicionarnos personalmente, así que decidimos aprovecharla.

Cuando decides expresarte a través de redes sociales, tienes que tener muy clara tu posición, porque no siempre es fácil explicar qué pretendes en 140 caracteres. En todo caso, aprovechando el espacio que tenemos en el blog, os explicamos nuestro objetivo con un poco más de profundidad:

1.- Creemos que el sueldo de los representantes públicos es suficiente para cubrir los gastos culturales, incluso con la reducción que nosotros hemos propuesto. En todo caso, no creemos necesario complementarlo con invitaciones a los eventos que se celebran en la ciudad. La única excepción es que apoyaremos, como representantes institucionales, las causas benéficas.

2.- Para nosotros, la solución ideal sería que estas invitaciones dejaran de enviarse, que los representantes que deseen acudir a los distintos eventos, por ocio o por compromiso, lo hicieran a costa de sus propios bolsillos, y que se tomaran medidas para que la cultura fuera un bien común del que todos pudieran disfrutar. Puesto que esto no se ha producido, porque no tenemos la mayoría suficiente para realizar la modificación, tenemos dos alternativas:

– Devolver las entradas, lo que provocaría una situación de facto: que, en lugar de 27 privilegiados, haya 24 privilegiados, por lo que el «club» sería todavía más exclusivo.

– Aceptar las entradas y, dado que nosotros no vamos a asistir gratis, repartirlas. Con esto se consiguen dos objetivos, que de entre los veintisiete privilegiados que acuden invitados al evento, tres de ellos sean gente normal y corriente que puedan ver de primera mano cuáles son nuestros privilegios. El segundo, que las campañas de participación para elegir a estas personas y la difusión que se consigue con ellas, provoque que los privilegios de los políticos estén en el centro del debate y que más gente conozca la situación.

Por último, a través del incentivo de las entradas, hablamos de cuestiones culturales, generando diálogo e ideas de los ciudadanos acerca de este tema, que no es tratado habitualmente en la agenda política y mediática.

Con todo lo anterior en mente, decidimos sacar las entradas a sorteo, con sólo dos condiciones: utilizar el hastag #ComparteCultura y aportar una propuesta para dinamizar la cultura en nuestra ciudad. Por supuesto, ni los concejales ni el personal eventual podían tomar parte en el sorteo.

Sin embargo, todavía quedaban dos asuntos pendientes que teníamos que solucionar. El primero de ellos, conseguir las entradas físicamente, asegurarnos de que no fueran nominales y aclarar con protocolo cualquier cuestión que impidiera a «nuestros invitados» el acceso al espectáculo en el Generalife. La segunda cuestión, de índole técnica, era cómo realizar un sorteo con las garantías suficientes para que fuera justo y objetivo.

El tema de las entradas quedó aclarado la misma mañana del evento, tras numerosas conversaciones y un poco de tira y afloja, lo que nos obligó a hacer una campaña a toda velocidad. Para celebrar el sorteo, comprometimos una hora en concreto y publicamos con antelación la lista de participantes, asignando a cada usuario de Twitter un número del 1 al 30. Por último, utilizando una aplicación que muestra la hora en directo y otra aplicación para la obtención de números aleatorios, nos grabamos en vídeo y dimos tres ganadores y tres suplentes.

Creemos que la campaña ha sido un pequeño éxito y muestra de ello es que recibimos las propuestas culturales de 30 personas y varios cientos de interacciones sociales entre nuestros seguidores de Twitter y Facebook. Esperamos que esta acción sólo sea una pequeña avanzadilla y pronto podamos, entre todos, llevar a cabo muchas otras ideas que demuestren que, en Granada, otra forma de hacer las cosas es posible.

Estas son algunas de las propuestas que recibimos:

Y, por supuesto, las fotos de los ganadores disfrutando del espectáculo.