Tras una ronda de contactos con los distintos grupos políticos, ha quedado patente que el Observatorio de Movilidad, a tan sólo dos semanas de su primera reunión, fijada para el próximo 7 de septiembre, no supone ningún avance real en las propuestas del Ayuntamiento, ni en el modelo de movilidad, ni en el de participación.

La ausencia de un protocolo público de actuación resta garantías de que se produzca un proceso abierto, dinámico y ordenado que integre las distintas propuestas y sensibilidades que existen en torno al plan de movilidad. En este sentido, desde el grupo municipal “Vamos, Granada”, se ha pedido información al equipo de gobierno sobre la dinámica de las reuniones, para trasladarla a los grupos políticos y al resto de participantes del Observatorio.

Del diseño conocido hasta ahora, se desprenden varias carencias que necesitan ser corregidas si se aspira a que el Observatorio sea un organismo útil para la ciudad de Granada y mejore el deficiente plan de movilidad actual.

Por un lado sería necesaria la definición del rol que van a jugar los distintos participantes, tanto permanentes como no permanentes,junto a la posibilidad de participación de otros actores, más allá de los que han sido designados a dedo por el equipo de gobierno.

De lo conocido, se deduce que el Observatorio asumirá unas funciones muy limitadas, sin asignación de competencias concretas que limitan su existencia a convertirse en una suerte de Consejo Consultivo. Un órgano que diera un nombre distinto a lo que ya se viene utilizando, el tradicional asesoramiento de especialistas, meramente potestativo,con ponencias unidireccionales, sin que esto suponga ningún tipo de compromiso para el equipo de gobierno, sin aportar una novedad real.

Desde “Vamos, Granada”, se echa de menos una apuesta seria que profundice en el modelo de participación, que facilite espacios de debate y de confrontación de propuestas y que, en cualquier caso, contribuya con fines definidos que doten de sentido a la existencia del Observatorio.

La dudosa y arbitraria condición de miembros permanentes y no permanentes establece unos roles confusos, aislando y parapetando al equipo de gobierno de una verdadera participación de la gente de Granada, evitando así la aparición de propuestas sobre movilidad que desborden el plan actual.

Por último, dado lo ajustado de los plazos y la ausencia de información por parte de los promotores del Observatorio, parece inviable que de aquí a la primera reunión y a la primera sesión de ponencias, se puedan realizar aportaciones suficientemente trabajadas, por parte de todos los actores implicados, que contribuyan positivamente a mejorar la movilidad en la ciudad de Granada.