A finales de este mes de noviembre se celebra en París la Cumbre sobre el Cambio Climático 2015. En 2009 se perdió una oportunidad de oro para alcanzar un acuerdo vinculante, que sentara las bases de un una nueva forma de relacionarnos con nuestro planeta. Tras la decepción anterior, llegamos a 2015 con una responsabilidad mayúscula; mayor incluso que la que condujo a los principales gobiernos del mundo a reunirse en 1992 bajo el amparo de Naciones Unidas, en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro. Este encuentro sembró la semilla de una de las pocas herramientas efectivas que hemos conocido contra el cambio climático: El Protocolo de Kyoto.

Sin embargo, los pronósticos para esta cumbre de París no son optimistas y la posibilidad de que se alcance un acuerdo vinculante que cumpla las expectativas (una reducción de emisiones de al menos el 60% sobre el nivel de los años 90) no son demasiado altas. Por eso, nosotros, desde nuestra humilde tribuna y desde la responsabilidad que tenemos como representantes políticos de los vecinos de Granada, no podemos esperar a los grandes acuerdos de los líderes mundiales y debemos actuar poniendo en marcha los cambios necesarios en nuestro ámbito de influencia. Del mismo modo que hemos sido parte del problema, podemos ser también parte de la solución. Para ello no podemos bajar los brazos ni lamentarnos, aceptando el desafío predicaremos con el ejemplo. Si no, en todo caso, haremos de Granada un lugar mejor.

El trabajo que tenemos por delante no comienza desde cero. El antecedente existe y nos puede servir como cimiento en este nuevo paso. En 2009, este Ayuntamiento suscribió, con buen criterio, el llamado Pacto de los Alcaldes, por el que se asumió el compromiso voluntario de mejorar la eficiencia energética y promover la utilización de fuentes de energías renovables en la ciudad de Granada, en lo que supone un intento de superar el objetivo de la Unión Europea de reducir en un 20% las emisiones de CO2 antes de 2020. Tenemos la herramienta necesaria, ahora es necesario ponerla en marcha, potenciarla, mejorarla.

Porque hablar de cambio climático es hablar también de energía y de eso trata principalmente el Pacto de los Alcaldes. De cómo interactuar, desde el ámbito municipal, con un sector transversal que supone el 2,5% del Producto Interior Bruto de nuestro país, pero que tiene una importancia estratégica inconmensurable, dado que es la fuente de todas las demás actividades económicas. Si queremos realizar la transición hacia un nuevo modelo energético, que atenúe los efectos negativos de nuestras formas de producción, es necesario realizar una apuesta decidida y elaborar, entre todos, un plan energético integral, a corto, medio y largo plazo, que ponga a este Ayuntamiento en la vanguardia de la gestión de la energía a nivel municipal. En este sentido presentamos nuestra moción.

Proponemos una acción decidida que reconfigure el modelo energético de Granada, que puede tener, además, un impacto muy positivo en el resto de los sectores estratégicos de la ciudad.

El primer aspecto positivo tiene que ver con la creación de empleo. La inversión en energías renovables supone un incentivo muy importante para generar puestos de trabajo. Una estimación conservadora preveía en 2010 la creación de más de 600.000 empleos en toda España para los próximos veinte años, entre empleos directos e indirectos. Esta estimación se revisó al alza por el Gobierno poco tiempo después y se fijó en 2,7 millones, si se incluía todo el denominado “empleo verde”. Apostar por el sector energético nos otorga un beneficio adicional: conseguimos también diversificar nuestra actividad económica y desligarnos de la dependencia de los sectores tradicionales que nos han hecho vulnerables. La rehabilitación energética de edificios, por su parte, podría rescatar una parte significativa del empleo destruido en el sector de la construcción, uno de los más castigados desde que comenzó la crisis.

En segundo lugar, un plan energético incide positivamente en la economía local y para comprobarlo sólo es necesario recordar cuál es nuestra situación respecto a la producción de energía, ya que nuestro país es claramente deficitario y necesita importar la mayor parte de la energía que consume. Ser eficientes energéticamente reduce los costes que tenemos que afrontar y, por tanto, reduce nuestra dependencia del exterior. La reducción de costes en energía  afectará por igual a instituciones y particulares, y la cifra concreta de ahorro podría suponer un total del 50% de la factura de energía en toda la ciudad, de acuerdo a programas pilotos que ya se vienen realizando en otros municipios españoles. Por otra parte, la eficiencia energética es una herramienta esencial en la lucha contra la pobreza energética, que al fin y al cabo es otra forma de pobreza, un drama que viven cientos de familias en nuestra ciudad, que no tienen medios para pagar la energía suficiente con la que satisfacer sus necesidades domésticas básicas.

En resumen, el Plan Integral de Energía es una respuesta adecuada, a nivel municipal, al enorme desafío que supone a nivel global el cambio climático.  Además, convierte una amenaza en una oportunidad y nos permite incidir positivamente en sectores de la ciudad que necesitan ser revitalizados: Economía y Empleo. Para ejecutar este plan, necesitamos apostar por dos pilares fundamentales: La eficiencia energética y que la energía sea renovable. Un tercer pilar, que proponemos para su estudio e implantación en una segunda fase, consiste en la creación de una empresa municipal de producción, distribución y comercialización de energía renovable, a través de la que profundizar en la consecución de los objetivos planteados.
Para concluir, una nota sobre el contexto, y es que en el momento que presentamos esta moción, la contaminación en Granada vuelve a alcanzar picos de hasta tres veces el límite permitido, lo que se ha convertido en una situación recurrente que nos tiene en el disparadero de la Unión Europea, que ya amenaza sanciones. Somos conscientes de que la situación de Granada no se soluciona sólo con la transición energética y que una de las bases será el rediseño de nuestros planes de movilidad. Pero la apuesta por las energías renovables será un factor determinante en la solución global que propongamos.

Por ello, proponemos el siguiente

ACUERDO

1.- Instar a la delegación española en la Cumbre del Clima de París a alcanzar un acuerdo de máximos, adquiriendo los compromisos que sean necesarios para poder contar con una nueva herramienta en la lucha contra el cambio climático.

2.- Creación de una comisión especial, que se reúna con la periodicidad que se determine, creada con los siguientes objetivos:

a.- Realizar un seguimiento del Pacto de los Alcaldes, con evaluación periódica y propuestas de mejora constantes.

b.- Sentar las bases de un Plan Integral de Energía para la ciudad de Granada, con la mejora en la eficiencia energética y la apuesta por las energías renovables como pilares estratégicos fundamentales

c.- Estudiar líneas de acción para promover la producción local de energías renovables, como pueden ser:

  • desarrollo de convenios con cooperativas o empresas productoras,
  • creación de un servicio de asesoramiento y captación de fondos para instalaciones de producción de energía renovable, domésticas o comerciales
  • promoción de una empresa municipal de producción, distribución y comercialización de energía renovable con el objetivo, a corto plazo, de reducir los costes energéticos del Ayuntamiento y de los vecinos, a medio plazo, de fomentar la actividad económica y el empleo y, a largo plazo, de alcanzar la autosuficiencia energética.

 

Granada, a 18 de noviembre de 2015

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