Conexión Ferroviaria, e iniciativas – Pleno febrero 2017

El día en el que el Pleno tome en consideración esta moción se habrán cumplido 689 días sin trenes en la ciudad de Granada, y por extensión en la provincia. De la estación de ferrocarril sólo salen trenes hacia nuestra vecina Almería. Para cualquier otro destino no salen ni llegan trenes, sino autobuses que hacen el trayecto con Antequera, donde hay que hacer un transbordo que convierte nuestras conexiones en poco atractivas, incómodas e incluso inviables para personas con dificultades de movilidad. En definitiva, que no tenemos trenes.

Esta situación, que no tiene precedentes en ninguna otra provincia española, supone un problema económico de importancia nacional que requiere inmediata reparación y compensación.

Ante la falta de soluciones del Ministerio de Fomento, principal administración competente en esta materia, es necesario que el Ayuntamiento de Granada adopte una posición clara y una decidida actitud de defensa de los intereses de la ciudad y de la provincia.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Ha sido a través de una serie de decisiones, de actuaciones y también de inacciones que es necesario recordar, como paso previo para que esta gravísima situación sea rectificada.

Fue en la pasada década cuando se proyectó la llegada del AVE a Granada. Entonces se decidió que Granada y Almería emplearían el “corredor central”, que a día de hoy conecta Málaga, Sevilla y Córdoba con Madrid y Barcelona. Una de las motivaciones de esta decisión fue avanzar a la vez en la construcción del eje transversal andaluz entre Almería, Granada, Antequera Sevilla, Cádiz y Huelva. Para ello, la Junta de Andalucía y Ministerio de Fomento llegaron a un acuerdo en el que se repartían la financiación y ejecución del trazado: Sevilla – Antequera sería responsabilidad de la administración autonómica, y Antequera – Granada, de la administración estatal.

Como consecuencia de esa decisión, antes siquiera de comenzar a ejecutar la línea de AVE Granada-Antequera, se eliminaron los trayectos de Granada a Madrid que circulaban por la vía de Moreda, que es el camino más corto y el que siempre se había empleado, y se implantó la conexión por Antequera, por vía convencional en el primer tramo, y después por el corredor central del AVE. Este trayecto tenía unos 200km de recorrido adicionales y acortaba los tiempos en algo menos de una hora, aunque aumentaba el precio del billete a más del doble.

Por otra parte, el plan inicial para la llegada del AVE, como en cualquier otra provincia, era la construcción de la vía en paralelo a la línea ya existente, con su propio trazado adaptado a los requerimientos de radios de giro, pendientes, plataforma y grado de electrificación propios de la Alta Velocidad. Estas obras, precisamente por ser una vía distinta y propia, no habrían afectado al tráfico ferroviario existente más allá de unos pocos meses de forma puntual, tal como se ha hecho en el resto de capitales. También se acordó que se aprovecharía la construcción de una infraestructura de esta importancia para resolver, con el soterramiento de las vías, la barrera histórica que suponía en Granada el ferrocarril a su entrada a la ciudad.

Sin embargo, y esto explica la mayoría de lo que ha sucedido con el ferrocarril en la provincia, este plan se modificó con el objetivo declarado de reducir costes y acortar plazos. El Ministerio adoptó la solución, denominada como provisional, de emplear la propia plataforma y vía ya existente introduciendo un tercer carril en la línea, para que circulen los trenes AVE que tienen ancho internacional, que es menor que el español, y haciendo las mínimas adaptaciones de plataforma y electrificación necesarias. Esto suponía la interrupción total del tránsito de trenes, según el Ministerio sólo por cuatro meses, pero a cambio tendríamos el AVE llegando a Granada en un plazo mucho menor: antes de finales de 2015.

Desde el mismo momento que se anunció el recorte de medios y de plazos, no han sido pocas las voces que advirtieron de las dificultades y las consecuencias negativas que tanto para las obras como para el posterior servicio supondría este cambio:

  • El AVE no podría, en ningún caso, circular por la actual vía Antequera – Granada a

verdadera Alta Velocidad, puesto que no lo permiten las condiciones de trazado, que ya limitaba incluso la velocidad de los trenes convencionales.

  • El empleo del trazado convencional suponía enormes dificultades técnicas en el paso de Loja, un trayecto urbano que además atraviesa un túnel con una altura escasa, que requiere una ampliación, en condiciones orográficas y geológicas de gran complejidad.
  • El tránsito del AVE sería incompatible con el de trenes regionales, dejando así los municipios intermedios desconectados, y sobre todo sería incompatible con el tránsito de mercancías.

No obstante, el Ministerio siguió adelante con el plan. Las obras del tramo Antequera – Granada, al hacerse sobre la vía convencional, supusieron la interrupción del tránsito con Sevilla, pero también con Madrid. Esta interrupción se produjo el 7 de abril del 2015 y continúa hasta el día de hoy. En ese momento se podría haber retomado la conexión directa con Madrid a través de la línea de Moreda, que seguía intacta y en uso diario para Almería y para el nocturno a Barcelona, pero se optó por contratar un servicio de autobús hasta Antequera, que suponen un coste al erario público, más de 200.000€ al mes. Iban a ser cuatro meses, y están a punto de cumplir los dos años.

A esto se suma que en el verano de ese año, por unas obras en el Levante que a estas alturas están más que acabadas, se interrumpió el servicio nocturno a Valencia y Barcelona, que también

discurre por la vía de Moreda. Así pues, también para ir Barcelona empezamos a tomar autobuses hasta Antequera.

De nuevo, una interrupción temporal va para más de dos años sin justificación alguna, en tanto que la línea de Moreda sigue en perfectas condiciones.

Entre tanto, las obras de la vía Antequera – Loja han ido confirmando todos los temores y advertencias: hasta cuatro ministros han renovado una y otra vez las promesas de finalización en siete meses, antes de fin de año (de 2015, de 2016, de 2017), y también antes de cada periodo electoral.

Todo apunta a problemas técnicos de dificilísima, costosísima o incluso imposible solución en el paso de Loja, hasta el punto de que la propia empresa adjudicataria del contrato, que acudió al concurso público con una rebaja del 50% del coste prevista, planteó su renuncia a la obra hace unos meses ante la imposibilidad de acometerla. El nuevo plazo dado por el anterior ministro cuando anunció el acuerdo alcanzado con la empresa, va a ser de nuevo incumplido, según ha anunciado el nuevo responsable de Fomento.

La negativa a restituir la conexión con Madrid y Barcelona por la línea de Moreda, que no requiere ninguna inversión más que la de voluntad política, junto con la negativa a aportar un calendario de las obras en Loja, y los incumplimientos sistemáticos, están llevando a la ciudad a desconfiar de los planes y las intenciones del Ministerio de Fomento para nuestra ciudad.

Hasta el momento, hemos ido aceptando propuestas provisionales y recortadas, y hemos tenido por buenas promesas que han sido sistemáticamente incumplidas pero renovadas automáticamente.

Como resultado, tres años después, no tenemos nuevas infraestructuras y se nos han quitado las que teníamos.

El plan provisional emprendido por el Ministerio se ha demostrado fallido, con graves consecuencias para la economía de la ciudad y la provincia de Granada, que deben, no solo repararse, sino también compensarse. Dos años después no sólo no llega el AVE ni a alta ni a baja velocidad, sino que se nos han quitado los trenes que ya teníamos.

Las pérdidas económicas afectan a la ciudad de forma directa e indirecta, y también a la propia RENFE por la pérdida de viajeros, consecuencia de un servicio absolutamente insatisfactorio y deficiente.

Para completar la perspectiva de abandono y aislamiento de Granada y el conjunto de la región oriental de Andalucía, las obras del tramo Sevilla – Antequera han sido dejadas en suspenso por la Junta de Andalucía; la histórica vía de conexión con el norte de la provincia y con Murcia permanece cerrada desde hace ya más de 30 años; y las obras del Corredor Mediterráneo, fundamentales para la conexión estratégica de la región, han sido nuevamente pospuestas.

Llegado este punto, entendemos que hay sobrados motivos para plantarse, y pedir al Ministerio que restituya de forma inmediata las conexiones ferroviarias, y que a la vez se recupere un proyecto de AVE a la altura de las necesidades de una provincia de importancia capital: que tenga de alta velocidad algo más que el nombre, y que sea compatible con el tránsito de trenes regionales y el transporte de mercancías, fundamental para la provincia y en especial para el desarrollo del Puerto de Motril.

Es momento de que Granada defienda con determinación su importancia capital y estratégica en la región y en el país, y exija la reversión de la situación de abandono de sus infraestructuras. Durante años hemos estado a la cola de las inversiones en infraestructuras ferroviarias (según informe del propio Ministerio de 2013, 53€ por habitante frente a los más de 600€ por habitante de Gijón). Esto debe ser rectificado y reparado por cuestión de interés social y económico nacional.

Por todo ello, proponemos al Pleno municipal los siguientes,

ACUERDOS:

Primero.- Declarar la voluntad de este Ayuntamiento de defender para la ciudad y para la provincia de Granada unas conexiones ferroviarias dignas, propias y a la altura de su importancia y de su población, como derecho y como cuestión estratégica para la economía local, regional y nacional.

Segundo.- Solicitar de las administraciones competentes, Gobierno del Estado y, de forma complementaria, de la Junta de Andalucía, las actuaciones necesarias para ello:

I.- Recuperar de forma inmediata y permanente los trenes por la vía de Moreda y Linares – Baeza en frecuencias suficientes y horarios útiles, tanto con Madrid, como con Valencia y Barcelona a través del tren nocturno.

II.- Recuperar el proyecto del AVE en doble vía que garantice la compatibilidad efectiva con el tránsito de trenes regionales y de transporte de mercancías, que nunca debió interrumpirse. Para ello, se acometerá de forma paralela y simultánea:

  • Restituir la vía de ancho convencional en todo el trazado Antequera – Granada de la forma más efectiva, rápida y económica, y dotar de conexiones regionales con frecuencias suficientes y horarios útiles con Sevilla, Huelva y Cádiz.
  • Retomar el proyecto de doble vía, con previsión presupuestaria y calendario de licitaciones, en todo el trazado Granada – Antequera y Antequera – Sevilla.

III.- Recuperar el proyecto de integración de la entrada del ferrocarril en Granada, tanto de la línea de Antequera como de la de Moreda, que garantice la continuidad y calidad del tejido urbano, con la dignidad y atención que requiere uno de los espacios de mayor  oportunidad y simbolismo de la ciudad.

IV.- Cuantificar los daños económicos que ha supuesto para la ciudad cada día de desconexión, para su compensación en los acuerdos de financiación de las obras de integración en la ciudad.

V.- Recuperar el llamado ferrocarril del Almanzora, que unía Granada con Murcia hasta su clausura en 1985, por su importancia clave en la necesaria articulación territorial de la provincia.

VI.-Priorizar la ejecución de las obras del Corredor Mediterráneo por su importancia capital y estratégica, tal como están instando las autoridades europeas al Gobierno de España.

Tercero.- Establecer vías de colaboración y coordinación con otras entidades locales para la defensa de las infraestructuras ferroviarias, en especial con las de las regiones con las que se comparte la situación de aislamiento y la incertidumbre por la falta de soluciones, como Jaén, Almería y Murcia.

Cuarto.- Dar traslado de los presentes acuerdos al Ministerio de Fomento, a la Diputación de Granada, a la Junta de Andalucía y a los ayuntamientos de la provincia, y de las capitales andaluzas y del corredor mediterráneo.

 


Granada 16 de febrero, 2017

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